Los hallazgos arqueológicos y la demostración epigráfica, junto a la tradición histórica, confirman los orígenes remotos del
pueblo judío en España. En efecto, desde
su llegada hasta la expulsión por los Reyes
Católicos en 1492 transcurrieron mil quinientos años. A lo largo de un período tan
dilatado, los judíos conocieron diversas
suertes y llegaron a la cúspide del esplendor cultural y de la creación literaria, que
se desarrollaron de distinta forma en la
España m u s u lm a n a y en la cristiana. En
esta última dejaron su impronta en escuelas de traductores de Toledo.
También hay que destacar la importancia
de su contribución a la vida cotidiana, a la
coexistencia y convivencia con otros grupos. Haim Beinart emprende la enorme tarea de compendiar la historia del pueblo
judío en España, sin olvidar el exilio, y lo
hace respetando el orden cronológico de
los acontecimientos. Añade dos capítulos
sobre los cortesanos judíos y la sociedad
judía, que resultan imprescindibles para
comprender el contexto vital que se traduce en las otras partes del libro.